lunes, 12 de noviembre de 2007

SEMBRAR

Alza la mano y siembra,
con un gesto impaciente,
en el surco, en el viento,
en la arena, en el mar...
Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente:
En mujer, surco o sueño,
sembrar, sembrar, sembrar...

Yérguete ante la vida
con la fe de tu siembra;
siembra el amor y el odio,
y sonríe al pasar...
La arena del desierto
y el vientre de la hembra
bajo tu gesto próvido
quieren fructificar...

Desdichados de aquellos
que la vida maldijo,
que no soñaron nunca
ni supieron amar...
Hay que sembrar un árbol,
un ansia, un sueño, un hijo.
Porque la vida es eso:
Sembrar, sembrar, sembrar

José Angel Buesa

POSIBILIDADES

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

Wislawa Szymborska

FIN Y PRINCIPIO

Después de cada guerra alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas, digo yo.
Alguien debe echar los escombros a la cuneta
para que puedan pasar los carros
llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un cristal en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco, y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya a otra guerra.
A reconstruir puentes y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.
Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará asintiendo
con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces encuentre
entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar a los que saben poco.
Y menos que poco. E incluso prácticamente nada.
En la hierba, que cubra Causas y consecuencias,
Seguro que habrá alguien tumbado con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

Wyslawa Szymborska

lunes, 29 de octubre de 2007

Callejear

“Callejear es un modo especial de pasear, significa atravesar los lugares con una mirada contemplativa. No es la mirada del tecnócrata que toma apuntes desde la confortable posición para hacer su obra; es la mirada del aprendiz que observa, se asombra, cuestiona, conversa con otros, quiere saber… y sigue caminando. Y, en el camino si uno permanece abierto, encontrará soledades no deseadas, prisas ciegas, indiferencias, frustración… amontonadas en las aceras de las calles de nuestros barrios. Contemplando, uno se topa con lo de todos los días y a todas horas aprende a descifrarlo. Se descubre y comprende la miseria de la realidad que las estadísticas disfrazan con un número, y se aprende a mirar las estadísticas con los ojos de que sabe lo que en realidad significan.

Luis Aranguren
Cartografía dle voluntariado

Soñar otra realidad

“Todo compromiso con la realidad exige, primeramente, soñar otra realidad, otro origen, otro paraíso.
Soñar lo incumplido, lo indevenido. Lo aún no consciente...
Anticipar lo inexistente. Novelar.
Latencia de lo que será.
Presagio de lo real. Lo real como intersección dialéctica entre el sueño y la vida.
Lo real, lo no realizado: cicatriz de lo ya soñado, anhelo encallecido”

Mujica, Hugo, Flecha en la niebla, Trotta, Madrid, 1997, p. 40.

Resistencia y Rebeldía

“Es preciso que, en la resistencia que nos preserva vivos, en la comprensión del futuro como problema y en la vocación para ser más como expresión de la naturaleza humana en proceso de estar siendo, encontraremos fundamentos para nuestra rebeldía y no para nuestra resignación frente a las ofensas que nos destruyen el ser. No es en la resignación en la que nos afirmamos, sino en la rebeldía frente a las injusticias”.


Freire, P., Pedagogía de la autonomía, Siglo XXI, Madrid, 1998, p. 76.

La afirmación de que “las cosas son así porque no pueden ser de otra manera” es uno de los muchos medios con lo que los dominantes intentan abortar la resistencia de los dominados. Cuanto más anestesiado históricamente, cuanto más fatalísticamente estemos inmersos en la realidad imposible de ser tocada y menos aún transformada, tanto menos futuro tenemos. La esperanza se pulveriza en la inmovilidad de un presente aplastante, una especie de punto final más allá del cual nada es posible”

Freire, P., A la sombra de este árbol, El Roure, Barcelona, 1997, p.111.

Re-escritura y re-interpretación de viejas utopías

“Por fortuna, la dimensión utópica no se reduce solamente a los relatos unitarios de la modernidad. Existen otro tipo de formas narrativas (...) La utopía de un mundo policéntrico desde el punto de vista económico-político y pluralista desde el punto de vista cultural. La utopía de la coexistencia pacífica, aunque necesariamente conflictiva, entre las diferentes formas de conocimiento y entre diferentes criterios morales de acción. La utopía de un mundo en el que corran paralelamente diferentes rutas alternativas hacia la modernidad. La utopía de un orden político en donde todas las personas tengan la oportunidad para hacer oír su voz y luchar legítimamente por mejorar su calidad de vida. Por no estar ligados a pretensiones mesiánicas y sobre-humanas, estos modelos utópicos pudieran servir de base narrativa para políticas de carácter no totalitario. El “final de las utopías” anunciado por la posmodernidad no significa, entonces, el resentimiento absoluto de la dimensión utópica sino, todo lo contrario, la re-escritura y re-interpretación de viejas utopías según las nuevas necesidades del hombre contemporáneo”
S. Castro- Gómez.

Posibilidades reales

“La inteligencia inventa sin parar posibilidades reales, que no son fantasías, sino ampliaciones que la realidad admite cuando la integramos en nuestros proyectos(...) La realidad entera queda en suspenso esperando que el ser humano acabe de darla a luz”

Marina, Jose Antonio, Ética para náufragos, Anagrama, Barcelona, 1995, p. 27.

sábado, 20 de octubre de 2007

El optimismo segun Hellen Keller

La mayoría de la gente mide su felicidad en términos de placer físico y posesión material. Si la felicidad se pudiera medir y palpar, yo, que no puedo ver ni oir, tengo todos los motivos para sentarme en una esquina y llorar sin parar. Si a pesar de mis privaciones soy feliz, si mi felicidad es tan profunda que se conierte en una filosofia de vida, entonces resulta que soy una persona optimista por elección. Optimismo es un hecho que reside en mi corazón"

Hellen Keller
Optimism: An Essay 1903

viernes, 28 de septiembre de 2007

Consejo Unamuniano

"Procura vivir en continuo vértigo pasional. Sólo los apasionados llevan a cabo obras verdaderamente duraderas y fecundas... Te consume, mi pobre amigo, una fiebre incesante, una sed de océanos insondables y sin riberas, un hambre de universos y la morriña de la eternidad. Sufres de la razón. Y no sabes lo que quieres... No, no te engañes en los accesos de tu fiebre, en las agonías de tu sed, en las congojas de tu hambre. No sólo son mordiscos los mordiscos que como tales sientes; lo son también los que son como besos. Te silban los que aplauden, te quieren detener en tu marcha los que gritan ¡adelante!. Tápate los oídos. Y ante todo cúrate de una afección terrible que, por mucho que ta la sacudas, vuelve a tí con terquedad de mosca: cúrate de la afección de preocuaprte de cómo aparezcas a los demás"

Don Miguel de Unamuno
en el prólogo a "La vida de Don Quijote y Sancho"

La gran misión de la Utopía

La gran misión de la Utopía es la de abrir el horizonte de lo posible, en oposición a la pasiva aquiescencia del actual estado de cosas. Gracias a la esperanza, el hombre no se ajusta al mundo carente y limitado que le rodea y se abre a un mundo de posibilidades inéditas. El deseo del hombre de ir más allá, bien a través de la utopía, bien a través de la esperanza en una dimensión trascendente, otorga a la existencia humana un sentido de paso, de despedida, de incesante superación”

E. Cassirer

jueves, 19 de julio de 2007

LOCURAS

LOCURAS
Silvio Rodríguez (Cuba)


Hay locuras para la esperanza,
hay locuras también del dolor.
Y hay locuras de allá,
donde el cuerdo no alcanza,
locuras de otro color.

Hay locuras que son poesía,
hay locuras de un raro lugar.
Hay locuras sin nombre,
sin fecha, sin cura,
que no vale la pena curar.

Hay locuras que son
como brazos de mal:
te sorprenden, te arrastran,
te pierden y ya.

Hay locuras de ley,
pero no de buscar.
Hay locuras que son la locura:
personales locuras de dos.

Hay locuras que imprimen
dulces quemaduras,
locuras de Diosa y de Dios.
Hay locuras que hicieron el día,
hay locuras que están por venir.

Hay locuras tan vivas,
tan sanas, tan puras,
que una de ellas será mi morir.


jueves, 12 de julio de 2007

No inútilmente

Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.
No hemos llegado lejos,
pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.

Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra.
Quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.

Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.
Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo

José Angel Valente

Utopías

Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor

ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos

cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.

Mario Benedetti

Con dinero

Con dinero se puede comprar placer, pero no amor.
Con dinero se pueden comprar diversiones, pero no alegría.
Con dinero se puede comprar un esclavo, pero no un amigo.
Con dinero se puede comprar una mujer, pero no una esposa.
Con dinero se puede comprar una casa, pero no un hogar.
Con dinero se pueden comprar alimentos, pero no apetito.
Con dinero se pueden comprar medicinas, pero no salud.
Con dinero se pueden comprar diplomas, pero no cultura.
Con dinero se pueden comprar favores, pero no perdón.
Con dinero se puede comprar la tierra, pero no el cielo.
Con dinero se pueden comprar títulos, pero no honradez.
Con dinero se puede comprar bienestar, pero no felicidad.
Con dinero se pueden comprar "rezos", pero no a Dios.
Con dinero se pueden lograr armas, pero no sembrar la paz.
Con dinero se puede comprar droga, pero no sentido de la vida.
Con dinero puedes someter esclavos, pero no hacer personas libres...
Con dinero se pueden tener cosas y "pasarlo bien" (a veces),
pero sólo amando a las personas podemos ser felices...

Que mi vida sea canto...

Si se calla el cantor,
calla la vida.
Porque la vida
misma es toda un canto.
Si se calla el cantor,
muere de espanto.
La esperanza, la luz y la alegría.
Si se calla el cantor,
se quedan solos los humildes gorriones, de los diarios.
Los obreros del puerto, se persignan.
Quién habrá de luchar, por sus salarios.

Qué ha de ser de la vida,
si el que canta, no levanta su voz en las tribunas.
Por el que sufre,
por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta.

Si se calla el cantor,
muere la rosa.
De qué sirve la rosa, sin el canto.
Debe el cantor ser luz,
sobre los campos,
iluminando siempre, a los de abajo.
Que no calle el cantor,
porque el silencio cobarde apaña la maldad, que oprime.
No saben los cantores de agachadas:
no callarán jamás de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas
cuando el cantor se plante con su grito.
Que mil guitarras desangren en la noche,
una inmortal canción al infinito.

Si se calla el cantor, calla la vida

Violeta Parra

El águila real

Un hombre encontró un huevo de águila.
Se lo llevó y lo colocó en el nido de
una gallina de corral. El aguilucho fue
inacabado y creció con la nidada de pollos.

Durante toda su vida, el águila hizo lo
mismo que hacían los pollos, pensando que
era un pollo. Escarbaba en la tierra en
busca de gusanos e insectos, piando y
cacareando. Incluso sacudía las alas y
volaba unos metros por el aire, al igual
que los pollos. Después de todo, ¿no es
así como vuelan los pollos?

Pasaron los años y el águila se hizo vieja.
Un día divisó muy por encima de ella, en
el límpido cielo, una magnífica ave que
flotaba elegante y majestuosamente por
entre las corrientes de aire, moviendo
apenas sus poderosas alas doradas.

La vieja águila miraba asombrada hacia
arriba "¿Qué es eso?", preguntó a
una gallina que estaba junto a ella.

"Es el águila, el rey de las aves",
respondió la gallina. "Pero no pienses
en ello. Tú y yo somos diferentes de él".

De manera que el águila no volvió a
pensar en ello. Y murió creyendo que
era una gallina de corral.

Anthony de Mello

Desprendimiento

Un monje, cuenta Tony de Mello, se encontró una piedra preciosa y se la regaló a un viajero.
Éste después de algún tiempo volvió donde el monje,
le devolvió la joya y le suplicó:
“Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya, valiosa como es.
Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí”

Pertenencias

Al hambriento pertenece el pan que reservas,
al desnudo la ropa que guardas en el armario,
al descalzo el zapato que se pudre en tu casa,
al necesitado la plata que has enterrado.
Pero tú eres contentadizo e inaccesible;
tú evitas todo encuentro con un pobre,
para no verte obligado a entregar sólo un poco.
Y no sabes decir más que una cosa:
No tengo nada y no puedo dar nada, pues soy pobre.
Sí, realmente eres pobre:
pobre en amor, pobre en fe en Dios, pobre en esperanza eterna.

Basilio de Cesarea

Tres pasiones

Tres pasiones, sencillas pero tremendamente fuertes, han regido mi vida: el deseo de amar y ser amado, la búsqueda del saber y una compasión, superior a mis fuerzas, por el sufrimiento de la humanidad. Estas pasiones, como vientos potentes, me han zarandeado de aquí para allá, en navegación tortuosa, por el océano profundo de la angustia, hacia el borde mismo de la desesperación.

Busqué primero el amor, porque trae consigo el éxtasis -éxtasis tan grande que muchas veces hubiera sacrificado yo el resto de mi vida por unas pocas horas de su gozo-. Lo busqué, también, porque el amor alivia la soledad -esa terrible soledad en la que el tembloroso ser que tiene conciencia de sí mismo se asoma al borde del universo y ve un frío abismo sin fondo y sin vida-. Y lo busqué, finalmente, porque en la unión que es amor he visto, como en mística miniatura, la visión anunciadora de ese cielo que los santos y los poetas han imaginado. Eso es lo que busqué y, aunque parezca demasiado gozo para el hombre, eso es lo que -al fin- he encontrado.

Con el mismo apasionamiento busqué el saber. He deseado entender el corazón del hombre. He querido saber por qué brillan las estrellas. Y he intentado apoderarme del poder pitagórico gracias al cual el número triunfa sobre el flujo. Algo de esto, aunque no mucho, he conseguido.

El amor y el saber, en cuanto me fueron posibles, me levantaron hacia arriba, hacia los cielos. Pero la compasión me devolvió siempre a la tierra. Ecos de gritos de dolor reverberan en mi corazón. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos inválidos que son sólo una carga odiada para sus hijos, y todo ese mundo de soledad, pobreza y sufrimiento convierte en burla lo que la vida humana debería ser. Aspiro con toda mi alma a aliviar el mal, pero no puedo, y sufro.

Esta ha sido mi vida. La juzgo digna de vivirse y, si se me diera la oportunidad, volvería a vivirla con gusto.

Bertrand Russell
Prólogo de la Autobiografía